Conversaciones incomodas en pareja

Si bien una buena comunicación, en general, es fundamental en nuestras relaciones, hay un tipo en particular que presenta mayores desafíos: aquel que toca los temas sensibles necesarios para resolver conflictos o problemas; en lenguaje cotidiano, las conversaciones incómodas.

Comunicar las molestias o incomodidades siempre será un desafío, tanto para quien recibe el mensaje como para quien lo entrega. Se trata de señalar aquellas conductas del otro que, en ese momento y en función de mis intereses, terminan generando dificultades en la relación. Lo complejo psicológicamente de esta situación es que está llena de experiencias molestas, lo que nos lleva a generar patrones que tienden a lo evitativo o a lo confrontativo, y que no siempre sabemos cómo manejar.

Hoy te quiero dejar algunas de las ideas para tener estas conversaciones.

Antes: prepara el terreno.

Escribe lo que te está pasando, qué necesitas y a qué punto quieres llegar con la conversación. Tenerlo por escrito te ordena y te libera. Y elige bien el momento: sin prisa, sin cansancio extremo, en privado y sin pantallas de por medio — el momento en que la tienes también es parte del cuidado de la conversación.

Durante: tres pasos.

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1.

Abre con lo valioso. Nombra aquello que ha sido importante de la relación —de la persona, de lo que han construido— y que justamente te motiva a tener este espacio. Abrir por lo valioso abre la puerta: lo incómodo se vuelve mucho más digerible para la otra persona.

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2.

Expresa la incomodidad de manera directa, clara y organizada. En primera persona («me pasa que...», «yo siento...») y con situaciones concretas y recientes, no con generalidades como «siempre» o «nunca». La queja no está mal: es señal de que algo te importa. El asunto es cómo la dices.

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3.

Llega a acuerdos concretos. ¿A qué punto llegaron? ¿Qué hará cada uno? ¿Cuándo lo van a revisar? Para llegar allí, escucha y valida: pregunta cómo lo ve la otra persona y verifica que se entendieron antes de cerrar.

Tip extra:

El objetivo es llegar a una claridad. Si sientes que la intensidad sube demasiado, puedes decir «necesito unos minutos para pensar antes de seguir hablando» — como una forma de gestionar y cuidar el momento. Y si la incomodidad aparece en medio del camino, recuerda: es parte natural del proceso, no una señal de que salió mal.

Una última cosa:

si la otra persona, una y otra vez, no está dispuesta a contribuir a tu tranquilidad, eso también es información importante para ti.

Antes de tu próxima conversación pendiente, hazte esta pregunta: ¿Qué es más importante para mí, evitar el malestar de la conversación o construir la relación que deseo?

AUTOR:  Alejandro Bermúdez
PSICÓLOGO EN EL GRUPO NATALIA VÉLEZ
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