La ansiedad no es tu enemiga. Es una mensajera incómoda, sí, pero tiene algo importante que decirte.

Todos hemos sentido esa sensación: el corazón acelerado, los pensamientos dando vueltas, esa urgencia de huir o evitar. Es una respuesta adaptativa que nos permite afrontar un sin fin de desafíos que nos presenta la vida. Y lo más natural es querer que desaparezca inmediatamente. Sin embargo, cuando pasamos la vida huyendo de la ansiedad, terminamos construyendo una jaula cada vez más pequeña. Terminamos haciendo tantas cosas para que no este, que terminamos pausando nuestras vidas. 

La buena noticia es que hay otra manera. No se trata de eliminar la ansiedad—eso es imposible y francamente, tampoco deseable—sino de cambiar la forma en que nos relacionamos con ella.

1. Escucha lo que la ansiedad intenta decirte

Cuando la ansiedad aparece, trae consigo un mensaje. Tal vez te está diciendo que algo en tu vida necesita atención, que estás ignorando un valor importante, o simplemente que estás vulnerable en un momento retador.

En lugar de tratar de silenciarla inmediatamente, prueba esto: detente por un momento y pregúntate con curiosidad:

¿En qué situaciones aparece con más fuerza?

¿Qué sensaciones trae a mi cuerpo?

¿Qué historias o pensamientos la acompañan?

¿Qué me está invitando a cuidar o cambiar?

No necesitas resolver nada en este momento. Solo observa, sin juicios. Esta simple acción de escucha ya es un acto de compasión contigo mismo.

Plantilla 2 - 6 razones por las que estas en una relacion toxica (2)

2. Deja de luchar, empieza a coexistir

Aquí viene la parte contraintuitiva: mientras más luchas contra la ansiedad, más fuerte se vuelve. Es como estar en arenas movedizas—cada movimiento desesperado te hunde más.

La alternativa es la exposición gradual con apertura. Esto significa exponerte poco a poco a las situaciones que te generan ansiedad, pero con una actitud diferente: sin intentar controlar o eliminar lo que sientes, sino aprendiendo a estar presente incluso cuando es incómodo.

Piensa en la ansiedad como nubes en el cielo. Tú no eres las nubes. Eres el cielo que las observa pasar. Algunas nubes son oscuras y amenazantes, otras ligeras. Pero todas pasan.

Cuando dejas de engancharte con cada pensamiento ansioso—cuando puedes observar «ahí va ese pensamiento de que voy a fracasar» sin creer que es una verdad absoluta—empiezas a crear espacio para elegir cómo responder.

_ Plantilla 6- Señales de que estás AGOTADO (7)

3. Actúa según lo que realmente importa

La pregunta más importante no es «¿cómo elimino la ansiedad?», sino «¿qué quiero hacer con mi vida incluso si la ansiedad está presente?»

Identifica lo que valoras: ¿qué es lo verdaderamente importante para ti? ¿Conexión? ¿Crecimiento? ¿Contribución? ¿Autenticidad?

Luego, da pequeños pasos en esa dirección, incluso con ansiedad. Esto es radical: no esperas a que la ansiedad desaparezca para vivir tu vida. Vives tu vida, y la ansiedad puede venir si quiere.

  • Si valoras la conexión pero te da ansiedad socializar, ve a ese café con un amigo—con la ansiedad si es necesario.
  • Si valoras el crecimiento pero te aterra fallar, inscríbete en ese curso—con el miedo a tu lado.
  • Si valoras la autenticidad pero te angustia el rechazo, expresa tu opinióncon la vulnerabilidad que eso implica.

Cada vez que actúas en línea con tus valores a pesar de la incomodidad, estás aprendiendo que la ansiedad no tiene que dictar tus decisiones.

Un recordatorio final

Aprender a relacionarte de manera diferente con la ansiedad es un proceso, no un destino. Habrá días difíciles. Habrá momentos en que te enganches con los pensamientos ansiosos. Y eso está bien. La compasión contigo mismo es tan importante como cualquier técnica.

AUTOR: aLEJANDO BERMÚDEZ
PSICÓLOGO EN EL GRUPO NATALIA VÉLEZ

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